26.04.2025

Gyula Kosice, creador de la Ciudad Hidroespacial

El pasado 26 de abril se conmemoró un nuevo aniversario del nacimiento de Gyula Kosice. Por decisión propia —siguiendo lo que Carl Gustav Jung llamaría el Sendero de la Individuación—, transformó su identidad y su nombre original para convertirse en una figura única del arte contemporáneo. Fue pionero de la hidroescultura, siendo el primero en incorporar agua en sus obras escultóricas, además de destacarse como poeta, crítico de arte y ensayista.

Llegó de niño a la Argentina y casi toda su vida en la ciudad de Buenos Aires. Tal vez, su obra más conocida –y difundida mundialmente– fue la Ciudad Hidroespacial que surgió en la imaginación del artista durante 1946 cuando pocos –en tiempos bélicos– soñaban con viajes al espacio.

«El hombre no ha de terminar en la Tierra», escribió en 1944, en la Revista Arturo, demostrando –una vez más– que todo verdadero creador es, a la vez, un precognitivo; alguien capaz de avizorar el futuro con precisión y exactitud. Ese mismo año inventó Röyi, la primera escultura articulada y móvil.

En 1945, junto a Tomás Maldonado, Lidy Prati, Raúl Lozza, Enio Iommi y Alfredo Hlito, entre otros, constituyó la Asociación Arte Concreto-Invención, que se definió en favor de una estética científica que rechazaba la ilusión de realidad creada por el arte tradicional.

En 1946, con Carmelo Arden Quin, creó el Movimiento de Arte Madí, caracterizado por el rescate de cierta poética individualista que reivindicaba la fantasía y el humor en su manifiesto. Ese mismo año incursionó en las estructuras lumínicas, con gas neón, utilizado por primera vez en el plano mundial. También fue precursor en la escultura hidráulica, que toma el agua como elemento esencial de la obra (1949).

Durante una larga estadía en París, y recorriendo las principales ciudades de Europa cosechando halagos para su obra, estableció vínculos con personalidades emblemáticas del Siglo XX como Jean-Paul Sartre, André Malraux y Le Corbusier.

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