Hebras
EL HILO DE ARIADNA MULTIPLICADO EN UN ESPACIO ESTETICO FLUCTUANTE
No hay líneas rectas, ni en las cosas ni en el lenguaje.
Gilles Deleuze, Crítica y clínica, 1996.
“[...] Hebras puede ser leída siguiendo un desarrollo topológico y sensorial in crescendo, que nace de la especialidad difusa de los juegos monocromáticos y culmina en el abigarramiento de la superficie, acentuado por las formas agitadas, libres y líricas. A tales efectos, la artista ha elegido, en esta oportunidad, una vía más emocional e intuitiva, generando un corpus de obras, donde predominan las tramas y las urdimbres rectilíneas e irregulares, los esquemas paralelos y diagonales, que se abisman en un tejido aditivo. [...] Cada pieza ofrece una panorámica, una visión que la engarza, encadenándola con las otras, a través del juego de la repetición que produce sutiles diferencias y modulaciones perceptuales. Así, en virtud de la trayectoria y el tramado interior que la constituye como tal, la geometría de fondo, se transforma en materia vivida: deviene una “geometría sentida”, es decir, se propone a sí misma como un trazado de creciente gestualidad. [...]. Dicha vía de retorno a lo privado, al pequeño gesto, a la memoria y la actitud de generar conjuntos de obras aditivos, gana cuerpo en este laberinto sutil, delicado y, paralelamente, certero que discurre por todo el recinto expositivo. Aquí, Cacchiarelli apuesta por el acercamiento al corazón de una exigua materialidad, haciendo uso de gestos elementales, pero precisos, con el vigor suave de una sensualidad singular.”
Por Claudia Laudanno
Doctora en Historia y Teoría del Arte por la Universidad de Buenos Aires (U.B.A.)






