Transatlántica
Sensaciones Construidas, pinturas de Cristina Rochaix.
[...] En el presente conjunto de obras priman los rectángulos como figura base, ordenados mediante tramas, que lejos de sujetarlos en una construcción estable, los deslizan por corredores desfasados, ondulantes o espiralados. A su vez, los rectángulos pierden su regularidad tratando de adaptarse a los planos y líneas rectoras que gobiernan el tejido compositivo. Figuras modificadas y encerradas en otras figuras, como notas que cobran dimensión melódica por su ubicación en el pentagrama. Luego el timbre. Cada color transformado en múltiples valores y tonalidades, aporta su característica sonora, como cada instrumento a la orquesta.
La relación entre la música y la pintura abstracta no es nueva, se enlaza con sus orígenes, ya Kandinsky la señala en de Lo espiritual en el arte. La pintura trata de independizarse del tema narrativo, del ilusionismo mimético. Quiere moverse libre dentro de las reglas que le son naturales, las visuales, y para ello abandona la realidad de las cosas y se arriesga a mostrar la realidad de las formas. Esencialismos vanguardistas que aún hoy, luego de casi un siglo, requieren explicaciones: es muy difícil que los espectadores se abandonen a los placeres formales de dimensión visual, como sí lo hacen con los de la sonora.
Rochaix está entre aquellos que insisten en buscar y encontrar su "asunto" en la geometría, es más, intenta que sus motivos cobren vida [...].
Nos movemos lejos del terreno de las obviedades. Habrá que aprender a ver, como en algún momento del desarrollo humano se aprendió a escuchar.
Adriana Lauría.







