Manuel Espinosa, sin titulo, Gouache sobre papel, 27,4 x 37,5 cm, 1950

MAESTROS

A partir de la década de 1940 en Argentina se generó el quiebre que inició la saga de la vanguardia local que buscaba alejarse de la representación figurativa y llevar a las artes plásticas a un estadio superior. El arte concreto, conformado por grupos como la Asociación Arte Concreto-Invención y Grupo Madí y las corrientes geométricas posteriormente, son responsables en gran medida de esta ruptura que transformaría de manera definitiva los paradigmas en el campo de las artes plásticas. Del Infinito presenta la muestra “Maestros” con el objetivo de homenajear a estos grandes referentes, entre los que se encuentran Carmelo Arden Quin, Martha Boto, Hugo Demarco, Manuel Espinosa, Enio Iommi, Gyula Kosice, Julio Le Parc, Raúl Lozza, Alejandro Puente, Rogelio Polesello, Clorindo Testa, Luis Tomasello y Carlos Silva con el objetivo de mostrar al público trabajos históricos que pocas veces han sido exhibidos en conjunto. La mayoría de estas obras pertenecen a períodos y series fundamentales dentro de la carrera de cada uno y nos permiten contextualizar y comprender cómo llegaron a convertirse en los grande maestros del arte nacional. Acerca de los artistas. Carmelo Arden Quin (1913-2010) fue uno de los referentes más importantes del arte latinoamericano. Pintor, escultor, poeta e intelectual; produjo por más de sesenta años una obra profundamente original, fruto de su indeclinable voluntad de renovación, entre intuiciones y conceptualizaciones, en el diálogo ininterrumpido con el plano y las formas geométricas. Arden Quin demostró tener un interés en la libre invención de la obra de arte, alejada de todas las convenciones y preceptos del arte clásico. En sus investigaciones, el color y la bidimensionalidad cobraban importancia, experimentando con las formas poligonales y las superficies curvas cóncavas y convexas. Martha Boto (1925-2004) centró su trabajo en la experimentación del movimiento, la luz y el color. Partiendo de un interés en torno a la transformación que el movimiento y los materiales producen sobre la luz, Boto realizó obras móviles y colgantes en plexiglás, aluminio o acero inoxidable, provistas de superficies y elementos reflectantes o transparentes. Valiéndose de estos mismos materiales produce además ensamblajes no móviles centrados en la reflexión distorsionada de la luz: las proyecciones y reflexiones luminosas de diversos colores que actúan, en ciertas obras, sobre materiales transparentes. Para Hugo Demarco (1932-1995) la búsqueda cinética concierne en primer lugar a los elementos plásticos y los problemas que ellos presentan, y no a la búsqueda de un estilo estable o definido. Sus obras se caracterizan por la investigación del tiempo y su desmaterialización, y por la tentativa de crear volúmenes en el espacio a través de superficies planas. La transformación de la imagen provocada por el desplazamiento del espectador y las perspectivas modificadas por la reflexión de la luz y el movimiento real son también elementos centrales en su producción. Determinado por la ruptura y el desafío, Manuel Espinosa (1912-2006) experimentó las posibilidades plásticas de la abstracción geométrica de tendencia constructiva. Si bien a lo largo de su carrera continuó sus búsquedas dentro de dicho lenguaje, ha investigado otras posibilidades aproximándose incluso al arte óptico. Su obra se caracterizó por la repetición del cuadrado o del círculo en toda la superficie compositiva. Sobre esta disposición serial trabajó sombras, superposiciones y desplazamientos, que le permitieron incorporar relaciones espaciales de avance y retroceso en la superficie plana. Enio Iommi (1926-2013) es considerado una figura paradigmática de la escultura argentina desde sus inicios en la década de los años 40. En 1946 funda, junto a otros artistas argentinos, la Asociación Arte Concreto-Invención por medio de la cual hace una ruptura con los cánones académicos que se seguían en el arte argentino. Desde entonces nunca dejó de ser transgresor. Mientras que en los ‘70 busca ampliar los limites trabajados desde la estética concreta y la realización de objetos ensamblados, en sus últimos años asume una critica irónica y severa a la industrialización y el consumo. Por lo que sus obras terminan remitiendo a las nociones de obra de arte y la relación con el mercado, a pesar de trabajar en el centro de la escena artística. Gyula Kosice (1924-2016). Después de participar como co-fundador de la Asociación Arte Concreto-Invención –junto a Tomás Maldonado, Enio Iommi, Alfredo Hlito y Lidy Pratti entre otros- y de la revista Arturo, en 1946 Gyula fundó el Movimiento Madí, en cuyo manifiesto postuló la “pluralidad y ludicidad como valores absolutos”, emblema con el que buscaba liberar a los elementos plásticos y redimirlos de la sujeción a un tema que determinara su expresividad. Fue pionero en la utilización del agua y el gas neón en una obra de arte y el primer artista latinoamericano en realizar una escultura articulada y móvil. Julio Le Parc (1928) es considerado uno de los grandes referentes del arte geométrico, tanto óptico como cinético. Utiliza en sus obras elementos que sorprenden o que sugestionan a la mirada, buscando involucrar absolutamente al espectador dentro de la obra. Le Parc propuso en los años ́60 una ruptura con la tradición artística que había prevalecido hasta entonces, alejándose de la obra estática y acercándose a una concepción dinámica del arte. A lo largo de los años sus investigaciones lo llevaron a crear obras que estuvieran en perpetua transformación y en constante inestabilidad, alentando una relación activa entre el espectador y el objeto artístico. Raúl Lozza (1911-2008) es una figura clave de la vanguardia argentina de la década de 1940, así como de la abstracción basada en ideas y prácticas fundamentadas en proyectos sistemáticos y constructivistas. Frente al movimiento subjetivo de toda pintura representativa y abstracta basada en la apariencia y el movimiento mecánico de traslación, Lozza consideró aplicable un movimiento dialéctico, al cual denominó Perceptismo, que buscaba el equilibrio del plano, la forma y el color. Lozza sostenía que la causa de esta dinámica está dada por las leyes de la pintura y su transformación constante es causada por la actuación o actividad creadora del hombre. Alejandro Puente (1933-2013) orientó sus búsquedas hacia una geometría sensible y para 1967 ya estaba trabajando en la vertiente de las estructuras primarias, profundizando luego hacia un giro conceptual. Entre otras cosas Puente trabajó en obras cuyo énfasis estuviera puesto en el color y la capacidad de convertirse en campo perceptivo. Esto lo vincula con la llamada geometría pos-pictórica, de bordes netos y pinceladas ocultas que desembocan en estructuras tridimensionales. Para Rogelio Polesello (1939-2014) el efecto y la interacción entre la obra y el espectador era fundamental, generando desde allí un aparente movimiento en las obras y un cambio en la percepción del otro. Por otro lado a través de sus piezas en acrílico extiende sus posibilidades mas allá del dibujo y la pintura, constituyendo uno de los capítulos centrales en su desarrollo. Es con ellas que la expresión pictórica se sale de la pared, invadiendo el espacio y generando un cambio en la forma de comprender y observar. Carlos Silva (1930-1987) adoptar el vocabulario geométrico y siempre optó por presentarse como artista autodidacta. Trabajó en diseño gráfico y textil, experiencia que trasladó al campo de las artes plásticas. Mientras que las composiciones de su primera etapa priorizaron las formas simples, más tarde trabaja sobre la base de círculos y puntos extendidos sobre un entramado reticular. En la década del sesenta otorgó primacía al color y las pinturas adquirieron un acento personal. Las relaciones formales y cromáticas imprimieron mayor movilidad al plano del soporte, provocando vibraciones o efectos de parpadeo. Clorindo Testa (1923-2013) es conocido como notable arquitecto y artista visual. Dentro de su obra arquitectónica la sede central del Banco de Londres es un ejemplo de ruptura en el desarrollo de la arquitectura nacional que Testa implementó desde la década de 1950, transformándose en un precursor. Como artista plástico se interesó por corrientes como el informalismo, mediante la incorporación de materiales como cartones y metales, y la abstracción. Luis Tomasello (1915-2014) centra su atención en las manifestaciones de la luz sobre la superficie del relieve. Los juegos de luz y sombra generan reflejos cambiantes a partir de la incidencia de la luz sobre el fondo de la obra, logrando una vibración sensible en el ojo del espectador. Lejos de parecer estática, la combinación de las formas, los colores y el fondo dan como resultado una sensación de movimiento. A partir de 1981 sus experimentaciones se amplían hacia la búsqueda de los cambios producidos en el color negro. De esta forma producirá incisiones en el plano negro con el motivo de observar cómo incide la luz sobre el negativo.

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